
“Lo único que no cambia es el cambio” dice la frase. Es verdad, yo veo el cambio todo el rato, especialmente lo veo a través de Huguito, mi hijo de casi cuatro años. Lo veo en su ropa, en su forma de hablar, de relacionarse. Él es un constante recuerdo que estamos en pleno cambio. Yo también estoy en constante cambio, aunque soy menos consciente de eso en el día a día.
Huguito me sale con un razonamiento nuevo a cada rato, que me deja con la boca abierta. Cuando le conté que habíamos abierto una cuenta de ahorros que sería suya cuando cumpla dieciocho años y que cada tres meses ponemos cien soles en esa cuenta, me dijo que mejor se los diera a él porque los iba a poner en su chanchito.
Tuve que decirle que él puede poner su propina en el chanchito, pero nosotros pondremos los cien soles en la cuenta hasta que sea mayor de edad. No estuvo de acuerdo con eso hasta que le expliqué el valor del dinero en el tiempo. Ay este hijo mío, a veces tengo que estudiar conceptos antes de explicárselos para que no me salga con ninguna sorpresa.
En tu chanchito, el dinero se va a acumular, pero no va a crecer, le dije. En cambio, si lo ponemos en cuenta de ahorros, ese dinero además de acumularse va a crecer porque el banco nos paga un poquito cada año por poner nuestro dinero ahí. No es mucho, pero es mejor que tenerlo guardado en el chanchito.
Además, el chanchito alguien podría robárselo, en cambio nadie puede llevarse tu cuenta. Está más seguro en el banco. Se me quedó mirando. Yo pensé que lo había confundido completamente porque no supe explicarme bien y porque él es muy chiquito, pero después de un par de minutos de silencio, me dijo ah, mi chanchito está en la nube. Fui yo la que tuvo que procesar lo que me dijo. Un chanchito digital, pues, mami. Y el interés que nos pagan es porque el chanchito va comiendo y así nuestro dinero crece.
Estos niños que crecen con el concepto de lo digital como algo orgánico captan las cosas en más dimensiones de lo que uno se imagina. Se entusiasmó tanto con su chanchito digital que me dijo que cuando le empecemos a dar propina, también me la va a dar para que se la deposite.