
Al fin mi hijo dejó los pañales. Lo terminé de convencer el domingo, que fue el día del medio ambiente. En su nido le hicieron festejar ese día, así que me estuvo preguntando sobre la importancia de reciclar. Revisamos cuánto demoran en degradarse las cosas y cuando le dije que un pañal demora cien años, decidió dejarlo del todo. Ya no voy a contaminar, mami -me dijo-. Ahora te toca a ti – continuó. Debes de dejar de tomar gaseosa de botella de plástico - sentenció.
No pude evitar quedarme pensando en lo que me dijo, así que cuando se quedó dormido, busqué cuánto tiempo demora una botella en degradarse. Mil años. Una bolsa de plástico, ciento cincuenta años. Al día siguiente fui a despertarlo y le dije que, si bien no voy a dejar de tomar gaseosa, voy a tomar menos y además vamos a empezar a reciclar en la casa. No es tan difícil, es separar lo que puede reciclarse de los residuos que no. Por mi casa hay un centro de reciclaje donde podemos dejar la basura.
Huguito se emocionó mucho y me preguntó qué más podemos hacer. Le dije que tenemos que cuidar el agua. Mami, agua nos sobra, me dijo, si estamos al lado del mar – afirmó. Aunque no lo creas -le dije-, Lima es un desierto frente al mar. Más del 30% de los limeños no tiene agua. No podemos desperdiciarla. El agua es el elemento más importante. Está bien, mami, ahora solo me bañaré durante dos canciones, y cuando me jabone apagaré el agua – prometió. Me hace gracia cómo mide el tiempo en canciones. Se baña en dos canciones, demoramos en llegar a su colegio seis canciones, y quiere ver dos videos largos antes de dormir. Además, hemos prometido aprovechar el agua con la que limpiamos las frutas y verduras para regar las macetas que tenemos en la casa.
Reciclar, usar menos plástico, menos botellas, ningún pañal. Parece poco lo que vamos a hacer, pero no lo es. Todos podemos sumar a cuidar el medio ambiente. Cada cosa que hagamos, suma. No solo porque haya sido su cumpleaños, sino porque queremos que cumpla mucho más y que nos vuelva a invitar.